INTRODUCCIÓN
Hace años la ciencia ha venido comprendiendo la naturaleza de la falta de visión ocular o pérdida de la facultada de mirar con claridad, todo este tema es envuelto en las famosísimas enfermedades de los ojos. Mucho se ha dicho sobre las facultades de los ojos, como, por ejemplo: que son las ventanas del alma; que el ojo tiene la capacidad de percibir ciertos patrones de luz y proyectar en la mente las imagines, pero también, y más desconcertante, que de la misma manera que tiene posibilidad de percibir la luz, también puede influenciar con su luz de dentro, entiéndase esto como proyectar luz, solamente con la capacidad de observar.
Con esto, la ciencia médica y la ciencia filosóficas han aunado esfuerzos para comprender que el ojo no es un órgano pasivo. A este respecto encontramos en las filosofías de antaño descripciones de los sabios como el término: ojo malo, referente a la envidia, el ojo adultero, que se corresponde con una alusión a una persona con tendencia a la inmoralidad sexual.
Consecuentemente, la mayoría de enfermedades relacionadas con los ojos son materia de estudio que requiere un entendimiento de la naturaleza humana desde la perspectiva psicosomática. ya es conocido en nuestro lenguaje la famosa frase; “esta como ciego” o la otra que dice: “No Hay Peor Ciego Que El Que No Quiere Ver” este tipo de analogías pretenden establecer patrones de vidas, llámense ignorancia, terquedad, enajenación.
Lo cierto del caso es que muchas son las tipologías que hay en la vida y en las escrituras sobre este padecimiento, nuestra intención es llevar al lector a comprender desde la perspectiva sistémica ontológica y con profundidad en la interpretación de la escritura, presentar las diferentes afecciones de la visión y su patrón invisible. Es necesario resaltar, que cualquier afección según estudios científicos, obedece con una raíz conductual-cognitiva. Afín de que seamos conscientes de lo que la enfermedad representa en la vida, revisaremos los patrones de correspondencia funcional de la enfermedad y como estos pueden estar presentes en la forma de pensar y actuar del afectado. Una vez comprendido el patrón inteligible e invisible que manifestó la enfermedad, aceptar su manifestación fisiológica y corregir desde los aspectos psíquico-espirituales las áreas correspondientes a la manifestación morfo-biológica.
Básicamente se puede comprender con lo hasta ahora escrito, que la enfermedad de la vista tiene una raíz conductual, psíquica, y espiritual, por ejemplo; cuando las manifestaciones son espirituales: el efecto es una enajenación del mundo espiritual, ceguera espiritual, y una falta de comprensión de las pautas invisibles.
Es importante antes de abordar este intrincado tema, señalar: que tanto las causas, como los efectos, tienen correspondencias de causación física y espirituales, si hablamos de ceguera física, que es el más drástico de los efectos, el deterioro es total, es decir el enfermo ha dañado tanto una facultad espiritual y psicológica del hombre.
Consecuentemente parte de este estudio está enfocado a revisar estudios previos de la sabiduría contemporánea, y de la sabiduría milenaria hebrea sobre las enfermedades del alma, sus causas, sus funciones o patologías y por supuesto su sanidad holística, entiéndase como sanidad del alma y del cuerpo.
EL ESTADO DE ENFERMEDAD; PERSPECTIVA MILENARIA HEBREA
Antes de iniciar nuestra alusión de la ceguera y la verdadera salud, es pertinente abordar el tema de la enfermedad desde su raíz etimológica en hebreo. La raíz de la palabra enfermo en hebreo se denota como: (חולה/JOLEL), de la raíz JILUL, que se define como vacio, o carente; de hecho, profanar el nombre de Dios se escribe: “JILUL HASHEM”, pero también se entiende como vacio de Dios, en un lenguaje más práctico se denota como ausencia de conciencia de Dios, esto es posible cuando una persona realiza una acción o pensamiento sin reconocer que hay un dueño del mundo, al respecto Maimonides en tora y ciencia señala:
Toda dolencia o enfermedad deriva de un estado espiritual de carencia” o “vacuidad”. En la mística hebrea, la palabra “enfermo” (jolé), cuyo valor numérico es 49, indica que la persona enferma carece del portal cincuenta del entendimiento (jamishim shaarei biná). Por lo tanto, “curar” es “llenar” o “completar” nuestra conciencia con ese portal. (pag.49)
Con esto en mente, me permito señalar, lo que los sabios enseñan por centurias, un enfermo: es aquel que en su vida presenta un vacio de la conciencia de Dios. Entiéndase esto como un accionar en contra de la armonía universal, del bienestar colectivo. Quien actúa así, demuestra una forma de enfermedad; conocida como: egoísmo o conciencia separativa, donde es la misma persona la que pretende solo su sustento y para esto, el instinto malo (vieja naturaleza o ego) le hace sentir su existencia más que los demás. Por esta razón el hombre arremete bajo una forma de salvajismo contra el sustento y la felicidad de los demás.
Si analizamos correctamente los que los sabios nos señalan, podemos resaltar que la verdadera e única enfermedad del hombre es de desconexión, separación, vacio. Sin embargo, Aquí surge una verdadera pregunta: ¿separación o vacio de qué? Pues la respuesta seria de la realidad superior, del mundo de las causaciones, o en términos más eclesiásticos, del mundo espiritual. Esta total falta de conexión es la que manifiesta en el hombre todo el tipo de enfermedades y desgracias, lo más trágico de este problema, es que el hombre está totalmente ciego a esta realidad. El hombre racional, solo acepta y ve lo que sus ojos y su experiencia le han permitido ver. La siguiente parábola nos iluminara esto, en cierta oportunidad un hombre se le acerca al rabino de kost, y le dice rabí, puede usted orar por mí, tengo una terrible enfermedad, y el rabino le responde y ¿por qué tu no oras a dios?, y el hombre le responde: ¡es que no se orar!, a lo que el rabino con sabiduría agudizada le dice: a esta es tu verdadera enfermedad.
La verdadera enfermedad radica en pretender ser los propios agentes de nuestro sustento y vida, esta falta de conciencia y percepción espiritual, sumerge al hombre a apoyarse en las pautas racionales, a creer que su intelecto le brindara toda la felicidad posible en este mundo. Y así; de esta manera, el pobre hombre racional crea un sistema humano de autosustentación que no incluya la variable Dios. A este sistema le es conocido en la actualidad como humanismo, materialismo, el hombre moderno siente que es el agente de su vitalidad, y con este tipo de percepción ciega de la vida causa más alejamiento u ocultamiento de la luz.
De allí que la verdadera enfermedad es no solo no ver el mundo espiritual, sino; no tener el merito para que se nos abran los ojos, y mucho menos para poder observar la realidad superior, y conectarnos con la luz de eterno Dios. Por esta razón, nuestro verso clave del presente estudio es: “el eterno abre los ojos a los ciegos”. (Salmo 136:8)
SOLO UN DESTELLO DE LUZ
De lo anterior escrito, observamos, que aunque no está en el hombre traer sanidad, este sí puede llenar el vacío, volver a conectarse con la luz, o simplemente dejar de andar a obscuras, esto me evoca una linda historia que me relataron hace algunos años, trata sobre un hombre que huyendo de unos enemigos se sumerge en las profundidades de un bosque, al pasar las horas, la noche se hacía más espesa y el la huida no tuvo precaución de saber si la ruta tomada lo llevaría por buen camino o si incluso iba en dirección de su verdugos.
un tanto confundido y preso del miedo se detiene por unos instantes, tratando de hacer un vago intento por clarificar su posición y dirección, pasados unos minutos, ve infructuosa su labor y sigue caminando, el sentirse preso del entorno y sin destino cierto arremete contra toda su estantería racional, no confía en su mente sus sentidos no le indican nada, ya solo y con la espesura de la noche y el ruido de los animales propios del bosque, realiza un último intento.
Asustado sus labios pronuncia una simple oración en forma de murmullo, “Ayúdame Dios”, no podía faltarle más a la noche y de repente, se suelta un torrencial aguacero, su surte no podría mejorar, ya no hay racionalidad alguna que pueda salvarle, solo un milagro sería muy oportuno, nuevamente un terror cae en su vida que le paraliza, un frio estremecedor recorre todo su cuerpo, ya totalmente entregado a la desdicha, suelta una última frase con mas certidumbre que ganas de hablar, solo se mueven sus labios, “Dios Por Favor Ayúdame”, exclama el apesadumbrado hombre. en ese momento y por obra de la naturaleza un gran destello en la noche, hace ver por unos segundo tan claro como el día, un relámpago nacido del de oriente se hace ver para luego desvanecerse en la obscuridad, lo tremendo del efecto fue que estos segundos de claridad, le hicieron percatarse de su posición y dirección y corregir el rumbo de su trayectoria, ya no había luz, pero sabia cual era la dirección y tenía su posición, tomando fuerzas, inmediatamente corrigió su rumbo y empezó a marchar en medio de la obscuridad, obscuridad que hasta hace momentos le aterrorizaba, ya no había temor, pero tampoco luz, un simple destello le ilumino no solo el camino sino también su conciencia de la vida.
De ahora en adelante tendría que abrirse su sendero con sus propias fuerzas su intelecto estaba en el lugar correcto, sus sentidos físicos, quedaron reducidos a simples sensores de una realidad inmediata, la realidad superior aquella que no podía ver, permanecía como un recuerdo fresco e inmutable en su mente, el cual le permitía seguir avanzando.
El avanzaba Hacia algo que no veía, pero que sabía que existía y que era tan real como la densa obscuridad en la que encontraba absorto. La moraleja es que no necesitas toda la luz para saber que hay una realidad superior, a veces se te muestra un simple destello, el apercibido o iniciado sabe reconocer estos fugaces encuentros con la realidad superior, luego lucha contra todo lo que le había causado miedo, para así al final llegar a su meta, que no es otra que; La liberación de todos sus verdugos y miedos.
LOS CIEGOS NO PUEDEN SOÑAR; DESARROLLANDO OJO INTERNO
| Antes de iniciar con los parámetros y tipologías bíblicas sobre la ceguera, me permito hacer una pequeña definición de lo que se entiende por ceguera, según la real academia se entiende como una discapacidad parcial o permanente del órgano físico llamado ojo, en termino más fisiológicos, La retina toma la luz que pasa a través de la córnea, la pupila y el cristalino y la transforma en señales nerviosas que el cerebro puede entender.
Hay estudios que demuestran que el hombre que nace ciego nunca tiene sueños, esto significa que una dimensión de su cerebro también está a obscuras. Cuando dormimos, es el hemisferio derecho mejor conocido como el hemisferio de la imaginación el que trabaja; este, nos proyecta imagines de la experiencia diaria, o simplemente manifiesta desde el subconsciente arquetipos de situaciones que estamos viviendo o que viviremos, con esto en mente entendemos que una persona que carece de sueños y proyección de futuro es una persona ciega.
Consecuentemente, queremos señalar que la ceguera es un tanto falta de percibir la luz y u tanto de saberla ordenar dentro de nosotros, en términos mas prácticos el no imaginar sugiere que no hay luz dentro para armar imagines, mucho menos para proyectarlas fuera. Este aspecto es de suprema importancia que sea entendido, porque muchas veces el ciego es ciego por definición o por naturaleza, entiéndase esto, como que hay gente, que no le interesa cierto tipo de información o simplemente esta tan apegado aciertos patrones mentales que los mismo crean barreras para el paso de la luz, en el caso de ciego por naturaleza, no estoy haciendo alusión a la ceguera física solamente sino aquel tipo de gente que por razones sociales, o espirituales ya vienen con algún tipo de carga psico-espiritual predefinida. Para hacer mayor énfasis presentamos el siguiente ejemplo, el cual prefigura el tipo de ceguera por definición. Mi pregunta es: ¿qué tipo de animales observas en la figura 1?
Nota: observa con detenimiento….
Si eres de las personas que respondiste, veo peces y patos estas en el cincuenta por ciento de la población, que sufre de ceguera por definición, si viste las golondrinas estas en 60% por ciento de las personas que ve más de lo normal, y si viste los conejos, eres del 85 % que se detiene a observar y no se deja llevar por las primeras impresiones, definiciones o nociones. este tipo de conductas es llamado “ceguera paradigmática”, para ser mas explicito, el hombre ve solo lo que quiere ver. No es ceguera física es ceguera o analítica.
Este tipo de ceguera tiene su origen en la educación que se recibe y se perpetúa por las decisiones y apegos o identificaciones con algunas ideologías o formas de pensamiento, es aquí donde el ejercicio anterior presentado cobra sentido, los ojos ven lo que la mente sabe. Se nos ha enseñado que pensar, pero nunca se ha enseñado como pensar, esta es la enfermedad que describe la biblia: “un ciego que guía a otro ciego”, uno que solo ve lo que él quiere ver; le dice a otro que es lo que debe ver.
TIPOS DE CEGUERA; INTERPRETACIÓN Y CORRESPONDENCIA CAUSAL
Iniciemos el presente recorrido con las diferentes afecciones visuales y su contra parte o patrón invisible que se corresponde, no se pretende con este tópico ser un hermetista irracional, y sorteando la envestida de críticos a todo lo que represente un sistema meta-físico, entiéndase esto como más allá del físico, ósea el mundo espiritual propiamente dicho. Abordaremos el tema con argumentación científica afín de esclarecer dudas.
Miopía Física y Analítica
La primera afección de tipo visual que se estudiara será la miopía; señala el diccionario Larousse [1] Cortedad de vista. Vista anormal en la cual el ojo en reposo no está adaptado para la visión al infinito, sino para la de los objetos próximos.
Esta importantísima definición, requiere una pregunta inicial: ¿la miopía física es causa o efecto?, si decimos que es causa, los efectos serán solo hacia el mundo físico exterior dejando de lado, el plano psíquico sin responsabilidad, y por supuesto; mucho menos hablar del plano espiritual, con lo que, bajo este enfoque único, incurrimos en tipo de ceguera por definición; solo se quiere ver lo que quiere ver. Así de esta manera, si enmarcamos la miopía como algo físico y accidental dejamos de lado el tremendo poder de la voluntad, mente y emociones humanas, restándole así responsabilidad en la actuación del hombre.
Esta tendencia de pensar, es muy conocida de las escuelas medicas academicistas actúales, la cuales están bajo una forma de ceguera por definición, en la que impera el pensamiento cartesiano, este tipo de pensamiento dualistas y divisorio, separo la mente del cuerpo, la religión de la ciencia, originando de esta manera una dicotomía, donde el cuerpo es simplemente una maquina física, y el alma es una ilusión de un grupo de hermetistas irracionales.
No trataremos en profundidad en este documento la influencia del paradigma cartesiano, pero queremos subrayar la importancia de que el lector se prevenga de que el cuerpo humano es una unidad inteligente, que interactúa con el mundo exterior y a través del mundo interior, llámese este; conciencia, o súper yo, que el hombre manifiesta todo tipo de realidades físicas.
Por una parte, la descripción de miopía, manifiesta un estado en el que el afectado no puede ver a distancia, esto es entendido por un defecto en la retina ya sea de aumento de tamaño del glóbulo ocular o viceversa, es por esta razón que el afectado no puede enfocar un objeto a distancia.
Básicamente este es el fenómeno llamado errores refractivos, donde la funcionalidad de la retina u otro componente del ojo se ve afectado, sin duda, la patología manifiesta un patrón visible que realmente obedece a una correspondencia causal, la correspondencia se observa mas cuando comprendemos que la mayor incidencia de la miopía esta en los niños y jóvenes y que el efecto crece con la persona hasta márgenes de mucho deterioro.
A los jóvenes y niños les cuesta observar a distancia, y no me refiero a la capacidad de mirar solamente, este fenómeno físico es solo un efecto de la verdadera causa, que no es otra que solo ver lo inmediato, los niños y jóvenes mantienen una actitud de la vida muy subjetiva, solo ven lo inmediato, todo lo que está lejano deben acercarlo para poder saber lo que es, tienen una experiencia de vida reducida solo a sus propias experiencias, en la mayoría de los casos, no escuchan consejos que les aportaría mejor y más amplio panorama, este tipo de actitud, se parece mucho a la miopía física no pueden ver cosas a los lejos, o mejor dicho no las quieren ver.
Es muy conocido este tipo de comportamientos en los jóvenes, incluso se escucha a los padres diciendo: “le he dicho miles de veces y ni así hace caso”, otro aspecto significativo; es la seudo solución que presenta la medicina academicista, anteojos, que le permita enfocar el objeto de la percepción.
Con esto, no solo no se corrige, sino que se agrava el problema doblemente, digo doblemente, porque toda solución que sea solo el aspecto funcional de la maquina humana obvia la otra proporción de ser humano, entiéndase estas como su mentalidad.
De la misma manera, otro error refractivo conocido es la presbicia, enfermedad más común en los hombres mayores, la patología de esta afección es, que no puede ver de cerca, todo lo contrario, a la miopía, la razón de la misma obedece a una indisposición primero de carácter mental y luego de naturaleza física. Una de las características más particulares es que este tipo de personas deben alejar las cosas para poder observarlas mejor. Clínicamente se puede mejorar con con lentes convexos para suplir la falta de acomodación. Sin embargo, esto solo te crea la dependencia del lente.
La naturaleza psico-biológica del defecto llamado presbicia es uno y el mismo, mentes que ya se cansaron de ver lo inmediato y ahora solo pueden ver las cosas de cerca y con ayuda. Cuando analizamos este tipo de funcionalidad mental, encontramos una pauta invisible sobre gente que sabe que los frutos de cualquier cosa llevan demasiado tiempo, y tal vez sus ojos no los vean hecho realidad, llámese sueño, matrimonio, vacaciones u otros, la enseñanza es; que detrás de cada experiencia siempre queda una forma de percibir la realidad automática, al menos que seamos lo suficientemente consientes de que una experiencia es solo eso, una parte de la realidad.
[1] Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L
